El proyecto parte de una premisa principal: La producción y almacenamiento de la sidra necesita de una temperatura estable a lo largo del año. El cliente quería evitar la instalación de los habituales y costosos sistemas de climatización, en concordancia con la filosofía de un proyecto de producción ecológica, por lo que se optó por una construcción que consiguiera el mismo objetivo de forma pasiva.
Para ello se recurrió a la técnica del «cob», tradicional en la zona, consistente en la ejecución de muros en base a una mezcla de tierra-paja. Dadas las dimensiones de la nave (500m2) se modificó la técnica tradicional integrando encofrados móviles y maquinaria, que permitieran una mayor velocidad de ejecución optimizando el coste final.

